OtRaS cOsAs qUe DiJe


Lo úLTimO qUe DiJe





*** lIstEn tO: ***
1 - calmer song - unisex
2 - pop songs your new boyfriend's too stupid to know about - tullycraft
3 - be your baby - talulah gosh
4 - you make my head explode - the groovy little numbers
5 - hott date - the gossip
6 - queen b - marine research
7 - audrey's eyes - velocity girl
8 - everyone else is evolving - chappaquiddick skyline
9 - baby hand - bionic systems go
10 - look in your eyes - da capo
11 - lucky you - lightning seeds

*** ReQuEsT ViDeOs: ***
- Elastica: stutter
- Madonna: material girl
- Garbage: androgyny
- Cindy Lauper: time after time

i'M LIkE... / mY fOtOlOg !!!



mailto: shadyy_84@yahoo.es

pasado imperfecto - presente indefinido










Ya estamos en otoño.
Las hojas se caen como el pelo de la cabeza...
Así que usad anti-caida Lasvi, el mejor crecepelo hasta el momento.
Este no es un anuncio de un medicamento,
para más información consulte con shadyy.

copyright 2003 [+ O -]
shadyy S.A.









Llevo ya una copa de más, aquí en La Sed Mortal, cuando entra Dodó. Y yo no me muevo de aquí, y aun así habré de llegar a la conclusión de que no hay un ser más culpable que yo ni lo habrá- sobre la tierra. Y empiezo a pedir así:

Por las cosas que siento y por aquellas que odio sentir; por mi mala cabeza; porque mi calavera, ella, no dejará de reír; por las lunas nuevas; por las cosas revueltas que dan vueltas dentro de mí; por seis años de penas y por cosas que ni tan siquiera me atrevo a decir; perdón por mis pies siempre fríos;
por la noche pasada, y por la otra, y por aquella también; perdón por el Gran Sinsentido; por querer comprenderlo y, sobre todo, por no comprender... Perdón.

Y Dodó me observa, y yo le oigo rezar así:
-Perdón por existir".

Y amablemente invito a una copa a Dodó, y él me cuenta que incluso los perros se ponen tristes después de eyacular. Después, salimos agarrados de La Sed Mortal, y es entonces cuando puedo jurar que no hay un ser más culpable que yo ni lo habrá- sobre la tierra. Y por dos mil años de cristiandad; por tener la osadía de alimentarme y de respirar; por los superdotados; por el hombre tripudo y por la liberación sexual; por el circo italiano; por el viejo que agita una servilleta al hablar y me jura y perjura que en ella
ha resuelto el misterio de la Santísima Trinidad; perdón por la gente moderna; porque corro el peligro de mirarme y perder la razón; ¡perdón, por el amor de Dios!; por la gran decadencia de una vida pidiendo perdón; perdón por los cuatro elementos; por la tierra y el agua y el fuego y la polución; perdón por todos mi lamentos; por Dodó y, en fin, os pido por esta canción...
Perdón.

Y os miro a los labios, y a todos oigo pedir
perdón por existir.


HASH(0x873c5e0)
schizoid

Which Personality Disorder Do You Have?
brought to you by Quizilla

*** Tuesday, Aug. 19, 2003 - 21:10***

“Estoy. Las rodillas sobre el falso mármol frío, las manos llenas. Abro y cierro los dedos para que se escurran los regueros verdes de este líquido rancio, tan familiar. Stella me esta mirando. Tengo los ojos cerrados y le doy la espalda, pero sé que me vigila. Contiene la respiración, espera un gesto cualquiera. Con las manos abiertas pienso que está pasando el tiempo: si el vómito gotea, no es cierto que todo se haya parado. Tengo que hacer algo.Bajo los brazos.

Stella jadea, tiene los pulmones cerrados, respira fatigosamente. Después tose y se desbloquea. Llora como una cascada, como si las lágrimas pudieran lavar toda esta porquería. Me acaricia los hombros y la cara con la punta de los dedos. Al contacto con sus yemas, me estremezco; ella se retira. Ahora estamos las dos arrodilladas, una frente a la otra.

Qué guapa es Stella, con el mono azul y los ojos también. Es tan guapa que basta mirarla para entender las cosas. Estúpida mamá, estúpida. Estaba allí, delante de ti. Tendrías sólo que haber levantado la vista al salir del taxi. Lo has estropeado todo, como de costumbre.

Te estaba esperando. Observaba de soslayo vuestro encuentro estando de espaldas, hacía ver que colocaba los cigarrillos en el estante de detrás de la caja. Me giraré cuando mamá entre con Stella y correré a abrazarla, pensaba.

En cambio, la has ignorado. Has pasado por su lado con la cabeza gacha y has abierto de par en par la puerta del bar. Yo me he girado y tu ya estabas allí, donde estás ahora. Pero de pie, sin toda esa sangre alrededor.

Mantenías la mirada baja, el pie izquierdo adelantado y el otro cruzado detrás. Te has quedado en la misma posición un buen rato; después, repentinamente, te has enganchado a mis brazos, y los apretabas, y gritabas.

Y en cambio por teléfono parecías conmovida, casi llorabas de tanto que te habías emocionado leyendo mi carta. Estoy deseando volver a verte, gritabas. ¿Qué son veinte millones de liras? Mañana paso por el banco y después cojo el primer avión. Piensa, insistías, que precisamente hoy estaba a punto de llamarte, pero dudaba, temiendo empeorar las cosas.

Quizás debería de haberlo sospechado. Pero ya sabes como soy,: los ángeles, los milagros...No quería estropearlo todo con mis dudas. Las cosas bonitas son frágiles, si las toqueteas demasiado se hacen pedazos.

Tardé una semana en escribir aquella carta. Daba vuelta a las palabras, las escribía, las enroscaba. Después de repente, tuve la iluminación: ¡Dile la verdad! Tac tac tac, tres fresas. Como en las máquinas tragaperras cuando ganas y caen mil monedas de la tronera. Si le hablas de Stella, lo entenderá.

Cuando firmé al final, me sentía tranquila, totalmente limpia por dentro. Cerré el sobre y envié la carta, sin vacilaciones. Por la noche tuve fiebre a causa de la emoción, me ardían las mejillas, los ojos. Stella dice que te llamaba y daba besos mientras dormía, y apretaba los puños porque creía tenerte abrazada entre las manos.

Pero me has tomado el pelo, mamá, lo que había escrito no te importaba. Por teléfono habías soltado tus palabras de costumbre, las habituales zalamerías de té con amigas.

Lo entendí en cuanto entraste en el bar; estabas allí en pie y jugueteabas con el azúcar, contabas detalles sobre la abuela, a quien habían operado de cataratas. Entonces miré a Stella, que estaba fuera, en la bomba de gasolina, y sonreía a través de la puerta de cristal, con su mono azul manchado de grasa. Me miraba con dulzura para animarme y señalaba un bolso de señora. Quería llorar, correr hacía ella y decirle que todo estaba yendo mal. Era distinto a como lo había planeado, quizás hubiera debido escucharla cuando barbotaba que no te hiciera venir.

Después tú pediste un café y yo me giré hacia las botellas de los licores. Mejor, así Stella no vería que lloraba y evitaría preocuparla. Pero ya debía de haberse ido porque después, cuando puse la taza sobre la barra y levanté la mirada, ya no la vi. No había nadie fuera.

Entonces mamá, me apretaste los brazos. Tanto que notaba las uñas dentro de la piel, sangraba. Y tirabas hacia ti. Pero en medio estaba la barra y el bolsillo del delantal llevaba el abrebotellas de hierro que se me clavaba en el estómago, y me dolía.

En ese instante apareció Stella. Esta vez estaba dentro del bar, precisamente detrás de ti, con una llave inglesa enorme en la mano. Temblaba, y me miraba fijamente. Yo estaba inmóvil, bloqueada por tus uñas que excavaban en mis brazos, por el abrebotellas que me trepanaba la barriga, por tus gritos que sabían a café. Gritabas, gritabas...

Qué guapa estas Stella, ahí, de rodillas, con toda la sangre de mi madre encima. Que pena que no puedas verte. Pero noto que esperas, inmóvil delante de mis ojos cerrados, a que te muestre donde apoyar los labios. Pero yo no lo se Stella. No se si es igual ahora, si nuestras lenguas tiene el mismo sabor, si todo funciona como antes. Esperemos un poco. Mientras tanto mantengámonos con los ojos cerrados, porque quizás no es verdad, nos hemos equivocado las dos. Quizás cuando volvamos a abrirlos mi madre no habrá llegado todavía y yo te haré un buen capuchino, con la espuma suave y dulce como a ti te gusta.

O quizás nos quedaremos tan quietas que por un momento no estaremos ni tu ni yo, y nos encontraremos en Grecia, tumbadas en la playa tomando en sol, con Setter haciendo agujeros en la orilla.

Abrázame fuerte Stella, porque aunque sea verdad lo arreglaremos todo, ya verás. Basta con limpiar y todo volverá a estar como si no hubiese pasado nada. A mamá la sacamos por los pies, pintamos el rastro con la sangre, como los niños cuando juegan en la calle con las ruedas de los ciclistas. Después te lavo bien las manos, Stella, incluso debajo de las uñas. Ahora nos levantamos, tomamos una cerveza y si quieres nos fumamos también u cigarrillo. Ya abro los ojos Stella, espera sólo un momento.

[...]”

Elena Stancanelli

GASOLINA



Me he empezado a leer por tercera vez el libro de Elena Stancanelli. Es uno de mis favoritos.

Cuenta la historia de dos amantes, Lenni y Stella, y la madre de la primera.

Lenni (Eleonora) se ha criado en un ambiente de clase alta mientras que Stella siempre a vivido con el olor de gasolina entra las manos. Un día aparece la madre de Lenni que no entiende la situación en la que ésta vive y el libro comienza justamente con el asesinato de la madre.

A medida que el libro avanza conoces el punto de vista de los tres personajes y sus opiniones en su propia boca y acabas amando y odiando a los tres por igual.

En fin, una novela fantástica que se degusta una y otra vez sin cansarte nunca.

Ya tengo pensado a quien regalársela (porque estoy segura de que le gustará), a ver si la veo pronto y la sorprendo con un paquete envuelto de colores.

PD: índice actual de nicotina en la sangre = 1 paquete de amsterdamer cada dos días...!!
PD2: la novela ya tiene 57 páginas.








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I was never faithful#
And I was never one to trust #
Borderlining schizo#
And guaranteed to cause a fuss#
I was never loyal#
Except to my own pleasure zone#
I'm forever black-eyed#
A product of a broken home


I was never faithful#
And I was never one to trust#
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I was never grateful#
That's why I spend my days alone#
I'm forever black-eyed#
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Black-eyed...
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